Cerrar Mapa
PH web ilustración

"10 cosas que no sabías del orgasmo", la charla TED de Mary Roach que 10 años después sigue siendo una de las más vistas de la organización

"Les voy a mostrar un par de imágenes de un artículo muy divertido de la Revista de Ultrasonido de Medicina. Me voy a aventurar en decir que es el artículo más divertido que se haya publicado en la Revista de Ultrasonido de Medicina. El título es 'Observaciones de masturbación en el útero'".
Y, a continuación, Mary Roach proyecta sobre la pared del escenario una ecografía en la que se ve, claramente, un feto con la mano aferrada al pene.

No olvidemos que se trata de una ecografía, por lo que "las imágenes se habrían visto en movimiento", le aclara la periodista científica con claras dotes de comediante a la audiencia, que no tiene claro aún si debe reírse a carcajadas o tomarse el tema en serio.

Han pasado diez años desde que Roach presentara esta charla en la sala de conferencias TEDen California, Estados Unidos.

Sin embargo, con 27.005.952 visualizaciones al momento de escribir esta nota, la conferencia sigue siendo una de las más populares en la historia de la organización.

"Es porque trata del orgasmo y todo el mundo siente curiosidad sobre el tema. No creo que haya nada más profundo que eso", le dice con humildad Roach a BBC Mundo.

Y, esa curiosidad, fue la que la llevó a ella a investigar en profundidad información poco conocida y curiosa sobre el orgasmo, como el hecho de que por ser un reflejo del sistema nervioso autonómico (la parte del sistema nervioso que se ocupa de cosas que no controlamos conscientemente como la digestión, el ritmo cardíaco o la excitación sexual), el reflejo del orgasmo se puede disparar por una gama de estímulos sorprendentemente amplia.

Estímulos tan variados como por ejemplo una caricia en la ceja o la rodilla, o como, en el caso de una mujer cuyo ejemplo Roach citó en la charla TED, el simple acto de cepillarse los dientes.

"Algo en la compleja acción senso-motora de cepillarse los dientes le provocaba un orgasmo", explica Roach en la charla.

La mujer acudió a un neurólogo que investigó si la causa se escondía en algún ingrediente del dentífrico —algo que descartó probando con otras marcas—, y también probó estimular sus encías con un palillo dental, sin resultados positivos.

La clave, evidente, estaba en el movimiento.

"Lo que más me sorprendió es que uno pensaría que esta mujer tendría una higiene oral excelente", bromea Roach.

Lamentablemente —esto es lo que decía el estudio— 'la mujer creía que estaba poseída por los demonios y empezó a usar un enjuague bucal para limpiarse los dientes", le dice a una audiencia risueña, ya más cómoda con el tono de la charla

Hablar sobre sexo
Para Roach, la conferencia en sí fue una experiencia bastante extraña.

"Mi charla era bastante inusual para las charlas TED de ese momento", explica. "Estas por lo general hablan sobre grandes ideas, ideas para cambiar el mundo. Yo no encajaba en el molde (aunque tampoco es que tengan exactamente un molde)", añade.

La finalidad de Roach era otra. "Para mí se trataba de una exploración entretenida sobre el estudio de la fisiología de la sexualidad humana. También quería rendir tributo a la gente que había hecho investigación y lo raro que había sido para muchos de ellos".

La idea, en síntesis, era "alentar a la gente a hablar abiertamente sobre el sexo".

Uno de los momentos más desopilantes de la charla ocurrió cuando la periodista y autora explicó cómo la llamada teoría de la pro-succión (que afirma que las contracciones del útero durante el orgasmo ayudan al esperma a llegar al óvulo), si bien fue refutada para los seres humanos, aún es tomada como cierta por algunos para el mundo animal.

"En Dinamarca, el Comité Nacional Danés de Producción de Cerdos descubrió que si uno estimula sexualmente a la cerda mientras se la insemina artificialmente, el número de cochinillos resultantes aumenta un 6%", explica Roach.

Y, para ilustrar su punto, la autora le muestra a los atónitos espectadores un video del comité donde se ve a un criador montado sobre una cerda mientras la insemina, a la vez que trata de estimularla mecánicamente con ayuda de sus manos y pies.

Más tarde Roach se enteró de que el actor y comediante estadounidense Robin Williams, quien estaba escuchando la charla desde una sala privada, se había puesto a hacer las voces del granjero, bromeando sobre lo que estaría diciendo mientras estimulaba a la puerca, algo que Roach lamenta no haber podido escuchar desde el escenario.

Otros temas para discutir en torno al sexo
Aunque ya ha pasado una década desde la charla TED y Roach ha escrito y hablado públicamente sobre otros temas que nada tienen que ver con el sexo —su último libro "Grunt", por ejemplo, aborda la ciencia detrás de las experiencias más difíciles que atraviesan los soldados en la guerra— la periodista aún recuerda el impacto que ésta tuvo en su vida.

"Recuerdo que hubo un tiempo en que estaba leyendo 'Respuesta sexual humana' de Masters y Johnson, un compendio muy exhaustivo del ciclo de la respuesta sexual, desde la excitación hasta el orgasmo, y había cosas que yo no sabía", dice.

Una de ellas es que "los lóbulos de las orejas pueden expandirse durante la fase de excitación", explica.

"Cuando lees algo así, por supuesto que te quedas con eso y luego te vuelves algo así como un investigador en tu propia habitación".

"Eso te mata un poco el momento, y, por un tiempo, era algo que me molestaba", dice.

Cuando le pregunto qué cambiaría o qué otro dato añadiría si tuviese que repetir su conferencia, Roach dice que nada, que la dejaría tal como está.

"Por lo que es, creo que está bien así, pero ciertamente hay muchos otros tópicos en torno a la sexualidad que son más importantes y que merecen ser discutidos", señala Roach y menciona el abuso sexual de menores y el tema de las personas transgénero, entre otros.

Por lo pronto, está concentrada en su nuevo libro, del que no quiere todavía dar muchos detalles.

Lo único que lamenta Roach de la conferencia de 2009 es que la suya fue casi al final de todo.

"Me hubiera gustado hablar la primera o segunda noche, porque me pasé todo el tiempo antes de la charla caminando de un lado a otro en mi habitación del hotel, ensayando lo que iba a decir y me perdí muchas de las charlas de los demás", le confiesa a BBC Mundo.

Ver charla AQUI 

Laura Plitt BBC Mundo